Blog de Caja de Paundora

Brasil, después de Marielle

En un post pasado se habló del asesinato de Marielle Franco, la activista y defensora de derechos en Rio de Janeiro. Esta noticia no fue momentánea ni pasajera, por el contrario, conmocionó a su país y a muchos otros.

Tras la muerte de Franco, la plaza principal de Rio se llenó de cientos de personas pidiendo justicia. El pueblo lloraba a una de sus representantes y buscaba presionar al gobierno para indagar al respecto. Asimismo, Amnistía Internacional exigió una investigación rigurosa para no dejar el caso en la impunidad.

Tal vez, esto resulta increíble e incomprensible para nosotros los colombianos; porque durante el 2017 nos asesinaron a 186 líderes sociales y ni nos enteramos. Y si por casualidad escuchábamos al respecto en las noticias, no pasamos del “ay, pobrecito. Qué lástima”. Brasil nos enseña que la presión del pueblo y las manifestaciones pacíficas traen consigo una reacción por parte del gobierno. Nuestro corto pensamiento en colectivo nos convierte en indolentes. La muerte de un líder social es la clara muestra de que abogar por las víctimas y denunciar es ‘echarse la soga al cuello’ y que hablar con la verdad es casi un delito. El Estado no está protegiendo los derechos fundamentales de los colombianos y nosotros ni nos paramos del sofá.

Así despidió Rio a su hija:


Para más información:

https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/protestas-lamentos-violento-asesinato-marielle-franco-fotos-noticia-504716?foto=10

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